Rwanda 89

Fue sin duda mi primer proyecto serio y prolongado. Cuatro meses recorriendo el país, casi siempre a pié, con la cámara y una mirada inocente y emocionada.

Repito aquí las palabras de Dominic Leyva: «En 1989, De Castro viajó a Rwanda y completó un proyecto que tiene una mezcla de imágenes en paso universal y en medio formato de la gente que conoció. Las fotografías documentan la vida de estos individuos inmediatamente antes de la guerra civil y el genocidio que asola a la nación. En estas imágenes, De Castro se establece firmemente en la tradición realista y documental. Nos recuerda hasta que punto la fotografía nos puede intensificar y engrandecer la comprensión de los acontecimientos actuales. En la fotografía Nyabimata #01, dos niños clavan la vista en el objetivo. Sus miradas penetran al espectador. Detrás de ellos, una multitud de niños lucha por conseguir una posición ante el objetivo. Sin embargo, nada altera la serenidad causada por los ojos de los niños. Observen con detalle y encontrarán la reflexión del fotógrafo en esas pupilas. Observen de nuevo y esos ojos vuelven a ser un espejo en el cual nos vemos reflejados.» 

«In 1989, De Castro traveled to Rwanda and completed a project which contains a mixture of 35mm images and 6×6 portaits of the people he encountered. The photographs document the lives of these individuals immediately preceding the civil war and genocide which ravaged the nation. In this work, De Castro firm- ly roots himself in the realistic documentary tradition and we are reminded to the degree with which photography can enhance and expand our understanding of modern events. In the photo Nyabimata #01, two Rwandan boys are staring directly into the lens. Their gazes penetrate the viewer. Behind them a mass of other children jockey for position in front of the lens. Not even this disturbs the strange calmness caused by the children ́s stare. Look hard enough at the image and one is confronted by the reflection of the photographer in the eyes of the children. Look hard enough and the eyes become a mirror in which we see ourselves.» 
(D. Leyva)